Sólo llevaba tres semanas de trabajo con la familia, pero no lo dudó y decidió salvar la vida de la pequeña que sufría una grave enfermedad

Kiersten Miles se convirtió en el ángel de la guarda de Talia Rosko, una beba de un año a la que le savó la vida al donarle parte de su hígado.

La joven estudiante de 22 años trabajó como niñera de la pequeña por sólo tres semanas. La beba sufría una grave enfermedad conocida como atresia biliar, una obstrucción de los conductos que transportan la bilis desde el hígado hasta la vesícula biliar, lo que ponía en riesgo su vida.

Según los médicos, Talia no pasaría los dos años de vida, por lo que Kiersten habló con padres y se ofreció como donante. “Es un pequeño sacrificio cuando se trata de salvar una vida”, aseguró Miles.

Tras la exitosa operación realizada en el Hospital de la Universidad de Pennsylvania a principios de enero, tanto Kiersten como Talia se recuperan favorablemente. La joven no podrá donar de nuevo, pero siente que hizo lo correcto al ayudar a la pequeña y a su familia.

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